Mi enfoque
Cómo entiendo la sanación.
Una página breve sobre lo que creo acerca de la medicina y cómo la ejerzo, para que sepa dónde se está metiendo antes de la primera consulta.
El cuerpo está hecho para sanar.
Córtese un dedo y la herida se cierra. Quiébrese un hueso y suelda. Los mismos sistemas de reparación trabajan en las arterias, el hígado, las articulaciones y el cerebro, todos los días, nos demos cuenta o no. La mayor parte de la enfermedad crónica es lo que ocurre cuando sobrecargamos esos sistemas durante años: demasiado de lo que daña, muy poco de lo que ayuda. Quite la carga y aporte lo que falta, y el cuerpo suele hacer el resto. Esa es toda la idea detrás de la medicina del estilo de vida.
Los medicamentos tienen su lugar, y los receto cuando hacen falta. Pero una pastilla que baja un número no es lo mismo que arreglar lo que subió ese número. Yo trato de hacer primero lo segundo.
Todo está conectado.
Dormir mal sube el azúcar en la sangre. La soledad sube la presión. La preocupación saca a la gente de la cocina y la deja en el sofá. Por eso, cuando tomo una historia clínica, pregunto por todo: qué come, cómo se mueve, cómo duerme, qué le pesa y qué le da sentido a su vida. Nada de eso es conversación de relleno. Casi siempre es de ahí de donde sale el plan.
Trabajo junto a sus otros médicos. Si tiene cardiólogo, endocrinólogo, reumatólogo o psiquiatra, se quedan. Les envío mis notas, y cuando algo está fuera de mi campo lo digo y le derivo.
Qué esperar.
Algunos cambios ayudan mucho y otros un poco, y juntos se suman. La dieta no suele curarlo todo, pero ayuda muchísimo. Cambiar cómo se vive es un trabajo real, y nadie lo hace a la perfección. No pasa nada. Medimos, ajustamos y seguimos. El cuerpo muchas veces responde antes de lo que la gente imagina.

La razón de fondo
Soy cristiana, y creo que fuimos creados por un Dios a quien le importa nuestra salud, de cuerpo y de mente. Esa convicción es la razón por la que hago este trabajo. No es una condición para recibirlo. En una consulta médica nadie le va a predicar, y nada de su atención depende de lo que usted crea.
Si la fe es importante para usted, puede ser parte de la conversación. Si no lo es, también está bien. En ambos casos recibe la misma médica y la misma atención.
Si esto le hace sentido.
Agende una primera consulta. Traiga sus preguntas y sus exámenes más recientes.